Creo que Agustín Laje logra transmitir una preocupación y más que un problema latente; una descripción de la situación actual que involucra a la sociedad de forma transversal en todas las esferas y escenarios.

Antes de conocer este libro y de muchos más jóvenes en pláticas con amigos lo señalamos como un problema «cultural», la verdad es que es más que eso.

es impreciso tratar de encapsular tantos problemas grandes que va desde lo político, justicia, económico, salud, ayudas educación y muchos más temas y tratar de encapsular todo bajo un paragua de un problema «cultural» como algo que se diera sólo en un país, una región, un continente o una civilización; por eso creo que este libro funciona para intentar descubrir de dónde viene el virus de lo «políticamente» correcto, las «buenas formas» para entender cómo somos parte sin querer de todo ello y que no podemos distanciarnos solo con decir por ejemplo «yo soy músico/médico/albañil/conserje etc. no político», «a mi solo me importa mi trabajo y familia, lo demás que se encarguen los políticos» o «como vaya viniendo vamos viendo».

Estoy convencido que este libro que no se jacta de tener la verdad ni mucho menos, sí funciona perfectamente para crear una mirada crítica dentro de nuestras concepciones tomadas como «verdaderas» o «importantes» en nuestra forma de pensar.

Laje abarca desde el inicio de su generación idiota por temas históricos para cada vez encontrar puntos mas controversiales de una forma fácil de entender sin tecnicismos pero suficientemente reveladores y sin embargo muy reales y todo siempre bajo una visión pragmática y objetiva al menos en la mayoría de los casos, y será necesario para el lector aplacar todos las creencias personales arraigadas en lo mas profundo a fin de entender la visión de Laje para tomar luego aquello que le ayude a entender su presente e incluso historia para «guiar» mejor su futuro y mas importante el de su propia «generación».

Laje empieza muy duro desde su Cap. 1 «La sociedad adolescente» donde trata de explicar lo que para él podría ser el nacimiento del adolescentrismo y la imperiosa necesidad de las sociedades actuales por idolatrar la inmadurez juvenil donde la cultura celebra la irresponsabilidad como modelo y aquí te atrapa de inmediatamente con su uso difícilmente rebatibles de datos históricos y estadísticas en los que se apoyara a lo largo de todo su libro

su Cap. 2 «La sociedad adolescente a la deriva» entra de lleno a la idiotización mediática donde denuncia la manipulación de medios y redes sociales y con la censura y el pensamiento único disfrazado de pluralismo te cautiva por su pragmatismo crudo usando el principio de revelación.

lo realmente duro para mi (si es que existiera algo más dócil) porque toca puntos dolorosos hasta casi «canónicos» son el Cap. 3 «frivolidad del idiotismo» porque habla directamente de la educación ideologizada con la escuela como espacio de adoctrinamiento, especialmente en género donde se sustituye la formación crítica por dogmas y el Cap. 4 «socialización en la sociedad adolescente» porque demuestra la cultura de la frivolidad, con «jóvenes» (realmente niños, jóvenes y adultos pero hasta ancianos) atrapados en modas y consumo superficial, es un punto crítico porque aquí se desenvuelve toda la crisis de sentido, vacío existencial que muchos y distintos expertos incluso hablan de ello desde hace años, nuevamente para mi el punto más importante porque habla entre otra cosas de la moda, la farándula, la familia, los medios y la educación.

Por último pero nunca menos importante el Cap. 5 «política en la sociedad adolescente» explica la política y manipulación actual con, cómo se usa la juventud o adolescentrismo como masa acrítica para proyectos políticos.

este libro demuestra que la «generación idiota» no es una idiotización que es casual; es funcional al poder porque así la sociedad se vuelve más fácil de controlar, y las consecuencias sociales son lo que vemos en redes con suficiente libertad para escoger si se busca bien (x) como la pérdida de la libertad cultural y política, sin pensamiento crítico y así la democracia se convierte en espectáculo vacío.

El Laje intenta o más bien propone recuperar ese pensamiento crítico individual con valores sólidos y enfocado a porque no la batalla cultural que personalmente estoy convencido que cada vez es más inevitable al menos para blindar el perímetro y radio personal (familiar) donde se exige firmeza.